Go hard

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domingo, 3 de junio de 2018

¿Existe el amor sin internet?



Desde mis 8 años tengo un celular, y actualmente no concibo mi vida sin uno de esos aparatos. Como todos los jóvenes, conocemos gente y hacemos amistades en internet (Chat, Facebook, Instagram, Twitter).

El año pasado, en agosto del 2017 para ser más exactos, me encontraba con mis jefes hablando sobre los males de la vida terminamos conversando sobre las relaciones amorosas. En ese frio momento descubrí que todas mis citas, todos mis encuentros habían salido de alguna app o de algún sitio de internet.

En ese momento pensé que era normal conocer solo gente por internet, no conocía otra forma de enamorarme con una persona, creo que todos y todas lo hemos pensado.

Como todo millennial con acceso al internet (porque aun hay grandes brechas en el acceso al internet en Latinoamérica y no todos lo usan). Estoy suscrito a un sin número de plataformas noticias, las cuales leo de ves en cuando.

Un día tipo 3:00 pm recibí una llamada invitándome a un conversatorio sobre uno de esos tantos medios digitales a los que estoy suscrito. Resulta que no me sentí convencido de la invitación, no planeaba ir, días después me volvieron a llamar para confirmar mi asistencia, aunque primero manifesté que no podría llegar la persona detrás del celular terminó convenciéndome.

Y así fue como terminé yendo a dicho evento acompañado de mi mejor amiga, un evento común, una conversación común, pero con un detalle único. Me enamoré de la persona que me llamó invitándome y estaba presente en dicho lugar.

Me parecía inverosímil que, aunque la tecnología nos ayudó a conocernos, esta vez no era alguien de Facebook, Twitter, Tinder o Instagram.

Luego de un par de días le busqué y di follow en Twitter, comencé a responderle sus tweets hasta el punto de escribirle en DM, logré lo que me propuse decirle que me gustaba y deseaba conocerle más.

Luego de días de chat regular por Twitter me regaló su número telefónico para escribirnos por Whatssap, hasta llegar a concordar en una cita. Y a cómo te podés imaginar aún seguimos saliendo, escribiéndonos y estoy feliz de que esta vez no fuese por una app.

Quizás a veces solo debemos aventurarnos un poco más.

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